¿Cuántas horas le dedicas a estudiar para ser un mejor papá o mamá?

Hoy en día en cualquier ámbito de nuestras vidas, desde los negocios hasta la vida personal de uno mismo, tiene que existir esa equivalencia en el tiempo que hacemos las cosas y debemos darle una gran importancia a priorizar y sumar valor a todo en nuestras vidas.


Te has preguntado ¿cuánto tiempo le dedicas a tus labores profesionales y cuánto tiempo le dedicas a tu vida personal? Actualmente, la gran mayoría de personas viven inmersos en un mundo donde más de la mitad de su tiempo es invertido para cosas laborales: crecer su empresa, diseñar un mejor producto, crear una nueva estrategia de marketing entre otras cosas; y aunque buscar mejorar y crecer en este ámbito es digno de admirar, en muchas ocasiones dejamos de lado (inconscientemente) las cosas que son nuestro motor para salir adelante.

El día de hoy te escribiré un poco distinto a como habitualmente lo hago. Más que conectar contigo, haré una de las cosas que más me emociona hacer: Te contaré una historia.


Hace tiempo, tuve el placer de ser invitado como juez a un evento de emprendimiento. Puedes llamarle destino o casualidad, pero llegué ahí gracias a que, un año antes, había ganado un premio relacionado con lo mismo. Es impresionante pensar cómo fue que después de ese año, me encontraba formando parte de los jueces.

Durante este evento, compartiendo lugar en la mesa con grandes empresarios de México, mi país, escuché como empezaron a hablar de diversos temas relacionados con su labor en los negocios: las mejores prácticas, los mejores libros que habían leído en el último mes para llevar a sus negocios al siguiente nivel… mientras que yo al dedicarme a la educación, sólo me quedaba hablar de niños, dibujos y de juegos.


Aunque yo no seguía un hilo tan centrado en los negocios y su visión, uno de los empresarios se quedó muy picado en todo lo que contaba con una gran emoción. Fue así como empezamos a hablar un poco más sobre la educación, los nuevos esquemas de esta y sobre cómo verdaderamente hace un cambio importante. Como la plática pasó de ser una mera casualidad a algo muy profundo, decidí no aguantarme las ganas y en ese momento volteé y le pregunté a este importante empresario mexicano: “Oye, ¿Cuántos libros lees al año para mejorar el rendimiento de tu negocio?”, a lo que él respondió que por lo menos unos 40. Esta pregunta, solo fue una probadita de todo lo que se vino después.


Verdaderamente interesado, le seguí preguntando: “¿Cuántos cursos tomas?, es decir, ¿Cuántas conferencias, diplomados y certificaciones tomas al año?” su respuesta fue que eso dependía mucho de su agenda y el tiempo que pudiese invertir en ello, pero que mientras más fueran, mucho mejor. “Oye, y dime, ¿Cuántas horas le dedicas a la semana para mejorar personalmente y ser un mejor director en tu empresa?”, “Bueno, como mínimo unas 8 horas a la semana...” respondió, “pero, si soy sincero, le dedicaría 20 horas si fuera posible”. Al final, después de escuchar cuánto esfuerzo y tiempo invertía a su trabajo, se me ocurrió preguntar: “Oye, ¿Tienes hijos?", muy orgulloso contestó que sí, que tenía tres. En ese momento, desbloquea su celular para enseñarme una foto de sus tres hijos. Al verla, inmediatamente le pregunté “¿Qué representan para ti tus hijos?”.


Supongo que imaginas su respuesta. Muy confiado, responde con un “Todo”. Todo lo que había hecho y todo lo que hacía estaba enfocado en poder darles las mejores oportunidades y la mayor cantidad que pudiese; todo era para ser un mejor papá para ellos. Al escuchar su maravillosa respuesta, y relacionarla con su historia, aproveché la oportunidad para preguntarle una última cosa:


“Si le dedicas hasta 20 horas a la semana para ser un mejor empresario…

¿Cuántas horas le dedicas a estudiar para ser un mejor papá?"


El empresario, se quedó helado. No pudo responderme porque en ese momento se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se dio cuenta que no dedicaba ninguna hora a estudiar, a leer o siquiera a entender cómo ser un mejor papá. Te cuento esta historia, porque creo que tenemos que darnos cuenta qué es lo que verdaderamente importa. Darnos cuenta de que destinar tiempo para construir algo no significa que sea siempre lo correcto. Esforzarse en ser un mejor empresario no esta mal, sin embargo, mientras tú le dedicas tiempo a construir nuevas y mejores oportunidades, puedes estar descuidando aquello que realmente importa: Convivir y darles un padre o una madre a tus hijos. Hay que encontrar el balance entre mejorar como persona, profesionalmente y como padre y/o madre. Creo que, la labor más importante que tiene todo ser humano es la paternidad y la maternidad, pues es gracias a éstas como formamos a nuevos ciudadanos y mejores personas.


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La idea de que esta vida o este mundo es algo fácil, no es en realidad muy cierta. Es un mundo difícil, es una vida difícil, así como hay cosas maravillosas que nos llenan de vida, de amor, de alegría, existen aquellas que son tristes, desoladoras y muchas veces nos desmotivan. Y, bajo esto, creo que el mundo merece un plus, merece ese “algo” que lo convierta en un lugar mejor, merece personas que sean mejores y consecuentemente, lo mejoren.


¿Qué mundo le vas a dejar a tus hijos?" Es una frase que muy comúnmente escuchamos y hacemos todo lo posible para que su respuesta sea positiva; pero muy pocas veces dedicamos tiempo a pensar “¿Qué hijos le vamos a dejar a este mundo?”.


En este mundo en el que a veces parece que no hay esperanza, en donde vemos guerras, hambre e injusticias, parece ser que no nos damos cuenta de que, no es como tal “el mundo” quien esta sufriendo, sino son personas que sufren y son víctimas de otras personas. Se trata de seres humanos que muchas veces pasan por encima de otros. Si queremos dejar un mundo mejor, si queremos cambiar este mundo, entonces deberíamos empezar a formar personas.


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Dediquemos tiempo a mejorar como mamás o como papás. Dediquemos tiempo a mejorar como personas y poder predicar con el ejemplo a nuestros hijos el trabajo honesto, honrado, el trabajo con esfuerzo, y de igual manera, dar un ejemplo de amor, apoyo y dedicación en casa.


Espero que esta historia te haya gustado, que te haya hecho reflexionar y si es así me gustaría leer tus comentarios, ¿qué piensas sobre este tema? y finalmente si crees que es utilidad para alguien más sería increíble que lo puedas compartir con esa persona.





Dédalo México@ 2020