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Nunca cambies

No sé si era costumbre en todas las escuelas del mundo o Latinoamérica, pero el día que salí de la educación secundaria (al igual que de la primaria), dejé que mis compañeros escribieran en mis playeras del uniforme aquellos mensajes, buenos deseos o confesiones que durante los años compartidos en el salón de clases, no tuvimos excusa para decir. Una tradición probablemente heredada de firmar un anuario que claramente nunca tuve.


Hace poco me encontré con esas playeras, con nombres de personas que no he pronunciado en más de 10 años, cuyos dueños no les he visto las caras en el mismo rango de tiempo.


Sorprendido, vi que uno de los mensajes más recurrentes en dichas playeras era “nunca cambies”, que además de ser claramente una mentira, ya que esos no fueron años fáciles para mí, marcado por bullying y violencia en el salón de clases; no consideraba que muchos de mis agresores o “compañeros” realmente quisieran que no cambiara jamás.


Pero además de compartirles mis traumas escolares, me gustaría contarles que esas palabras (las mismas que me parecían un increíble halago), hoy las veo como una maldición gigantesca.


Hagamos un poco de análisis:

¿Espera esta persona que realmente... NUNCA CAMBIE?

Que hoy, 10 años después ¿siga siendo el mismo pre-puberto que fui cuando nos despedimos?


El Santiago de ese año era penoso, con miedo a su entorno, cero seguridad, con más pensamientos de los que podía expresar –y emociones también–, tenía ideas que hoy puedo considerar misóginas, intolerantes, clasistas y hasta racistas.


Me gusta pensar, que el día de hoy ninguna de esas palabras me define, pero a lo mejor el Santiago dentro de 10 años opinará de forma diferente, o encontrará otra sarta de palabras extremadamente incorrectas y ofensivas para nombrarme y describirme. Sin embargo, estás leyendo a mi yo presente, todavía no a él.


Te sorprendería demasiado saber que nuestra especie inició muy diferente a como la pintan. Resulta que venimos del desarrollo de una sola célula la cuál evolucionó hasta especies multicelulares con aletas y branquias. Mucho tiempo después, las eliminó y desarrolló piernas para luego erguirnos en dos patas. No conforme, desarrollamos un lóbulo frontal y neocortex; luego un dedo oponible y un sistema complejo de comunicación, finalmente cambiamos y desarrollamos todo lo que conocemos. En resumen: cambiamos.


La evolución no es más que una serie de cambios e iteraciones, una tras otra, con miles y millones de años de diferencia entre ellos. Pero son cambios fundamentales para nuestro desarrollo. De la misma forma que nosotros nos permitimos cambiar para adaptarnos a las circunstancias que vamos viviendo.


A mi parecer, tenemos 4 tipos de cambios alrededor de nuestras vidas:


1. Biológicos: No podemos negarlos, la vida y el tiempo cobran efecto en nosotros y vamos evolucionando debido al tiempo, a cambios hormonales y un montón de factores que hace que nuestro cuerpo/mente cambien conforme vamos caminando a través de nuestra vida.


2. Obligados: Aquellos que, aunque no queremos, llegan a cambiar nuestra vida. Si tuviste un accidente, la muerte de un ser querido, un conflicto armado, situaciones de violencia, o una pandemia mundial: va a generar cambios en ti, quieras o no. Podemos llegar a tener un poco de inferencia del tipo y nivel de cambios, pero de que habra cambios: es seguro.


3. Preventivos: Antes de que tengamos algunos problemas, decidimos cambiar y evolucionar un poquito en nuestra historia de vida, con tal de adaptarnos para no enfrentar problemas en un futuro. El mejor ejemplo que se me ocurre sobre esto, es la educación, nos preparamos con tal de evolucionar y ser mejores solucionando situaciones futuras.


4. Porque quiero: El último, y probablemente el más divertido, cuando cambias porque quieres cambiar, porque te quieres convertir en una persona que lee más, fuma menos, hace patineta o cuenta mejores chistes. Son los cambios que logramos, no pensando en el futuro, o en una “mejor”versión de nosotros, si no en una versión que simplemente “nos gusta más”, y eso lo considero verdaderamente valioso.


Me gustaría narrar muy pronto sobre las personas que nos rodean, y cómo estas nos incitan a cambiar, evolucionar o nos frenan totalmente. ¿Lo notaron? Generan un cambio.


Dejemos de temer al cambio, acerquémonos a él y a todo lo que nos puede traer. Por algún lado leí, que el cambio es la única constante de nuestras vidas, es decir, NADA ES SEGURO, lo único que es seguro... es que:


TODO VA A CAMBIAR.

¿Cambiamos?

 

Por: Lecu (o Santiago Lecumberri)

Líder fundador y maestro Jedi de Dédalo, más idealista que emprendedor, Licenciado en Psicología, Maestro en Desarrollo Empresarial, Educación y Psicoterapia Familiar, nunca deja de estudiar, a menos que sea para jugar -juega mucho-, experto en mazapanes y nieve de limón, ganó en preescolar como el mejor artista del salon Kinder 2 Rojo.

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