¿Por qué ir al psicólogo NO es de locos?

Actualizado: 25 de nov de 2020

Por muchas ocasiones, he escuchado a varios padres y madres de familia hacer expresiones de sorpresa (incluso de susto) cuando alguno de sus hijos o conocidos comenta que quieren asistir al psicólogo.


Desde mi punto de vista, durante muchos años y de muy equivocada manera, se calificó como “locos” a las personas que querían recibir ayuda de un especialista para lidiar con sus problemas emocionales o situaciones que les estuvieran perjudicando en su salud y estabilidad emocional. Antes, las personas solían reprimir muchos sus sentimientos ya sea por falta de información o por simple presión social; no era nada común que nosotros como padres nos soltáramos a llorar o incluso pidiéramos ayuda con algo.


Sin embargo, no solamente los tiempos han cambiado, sino que además, debemos de entender que todo pasamos por situaciones que en repetidas ocasiones pueden sobrepasarnos y “pedir ayuda” para salir de todo es necesario, durante este blog, te voy a compartir 3 razones primordiales por las cuales deberías dejar de pensar que el hecho de que tu hijo quiera ir al psicólogo está mal:


1. Autoestima y presión social:


Nuestra generación es llamada “la generación de cristal” dicen que todo nos afecta, nos duele, nos causa problemas. Pero la realidad es otra. Esta nueva generación ha estado rompiendo constantemente diversos estereotipos que durante mucho tiempo la sociedad debía de seguir, incluso si esto no te gustaba.


Sin embargo, todavía es fuertemente castigado a aquellas personas que rompen con estos estereotipos. Causando que muchos vivan rodeados de esa “presión social” “hate” o incluso “ciberacoso”.


Aquí, muchos padres pensarían que esos problemas “no pasarán de ser comentarios”, o bien, que sus hijos exageran su reacciones y que no saben gestionar sus emociones… debemos de detenernos un segundo y preguntarnos ¿Yo como padre, gestiono mis emociones?.


A veces, sin darnos cuenta, el problema viene de nosotros, desde la raíz. Viene de qué nosotros les enseñamos desde pequeños una mala gestión de emociones, les enseñamos que tener errores está mal, que eso los convierte en malas personas, estudiantes y niños. Detengámonos un poco a pensar:


¿Alguna vez me contó sus problemas?

¿Alguna vez inconscientemente dije algo que probablemente generó una etiqueta mental y nunca habló de ella o encontró la manera de eliminarla?


2. Ser escuchados


Cómo lo mencionamos antes, la mala gestión de emociones que pueden tener muchas personas, puede ser una de las principales causas por las cuales problemas como estrés, ansiedad y depresión estén presentes en la gran mayoría de los jóvenes.