¡Espera! Todavía no te des de baja

Estás iniciando una nueva etapa, afrontando nuevos retos y viviendo nuevas experiencias. La transición de la prepa a la universidad no es cosa fácil: te das cuenta de que las exigencias no son las mismas, tienes que estudiar más por tu cuenta, estás en proceso de hacer amigos, hay una clase que no entiendes (porque siempre hay una y el que diga lo contrario está mintiendo), fechas de entrega sobre fechas de entrega… y sientes que la situación puede contigo. Tu rendimiento escolar baja, te sientes no apto para seguir en la carrera que elegiste y te llega la gloriosa y tentadora idea de darte de baja.


No pasa nada, hasta yo he pensado lo mismo. Es por eso que hoy vengo a compartirte unas ideas que deberías considerar antes de tomar alguna decisión:

1. No te compares:


Es bueno tener puntos de referencia, pero no podemos medir nuestros logros en relación a los de alguien más. Cada persona es diferente y las habilidades no son las mismas. Si te vas a comparar, que sea con la persona que fuiste ayer, pero no con el que está junto a ti. Lo único que se logra con eso es frustrarse y desanimarse, porque sientes que no eres capaz de hacer lo mismo ¡y sí lo eres!


Si alguien puede resolver un problema de matemáticas en cinco minutos ¡felicidades por esa persona!, que padre, pero yo necesito 10 minutos para hacerlo y eso igual está bien.

Recuerda que al final del día, tanto el Rayo McQueen de las matemáticas y tú disponen del mismo tiempo para contestar el mismo examen.

Esto me lleva al segundo punto:


2. No eres tu calificación.


Olvida todo lo que alguna vez te dijeron acerca de los exámenes como indicadores de tu inteligencia. Lo único que indican es tu habilidad de retención.

Todos reaccionamos diferente ante la palabra “examen”. Yo, por ejemplo, entro en pánico porque mi cerebro decide justo en ese momento reiniciarse y borrar todo lo relacionado a la materia, y es muy probable que eso te pase o haya pasado a ti también. El que me vaya mal en los exámenes teóricos, no significa que no sea excelente en las aplicaciones.


El que hayas reprobado un examen no significa que ya tronaste todo el semestre o que de plano no sirves para esa carrera. De los tropiezos se aprende y no queda más que evaluar qué salió mal, qué puedo mejorar para la siguiente, qué tengo que hacer, qué no tengo que hacer. ¡Se tu propio juez!


Caerse está permitido, pero es obligatorio levantarse.


Por último, esto fue un secreto que me fue confiado y que hoy te lo vengo a confiar a tí:


3. Actitud sobre aptitud: